En esta pandemia, en la que el “coronavirus”
no respeta frontera, etnia ni condición se muestra la otra parte del ser humano
que da lo mejor de sí para luchar por el bienestar de los demás.
Hay muchas personas que son héroes anónimos
por lo que desde los grupos que conforman la Iglesia Parroquial de San Pedro
Apóstol de Cártama agradecen de especial manera su esfuerzo y
dedicación.
En este camino de esfuerzo, del trabajo
continuo de muchos gremios laborales por salir adelante hay nexos comunes a destacar:
el ser humano da lo mejor de sí, sin que por ello crea en la Santísima Trinidad e incluso en Dios,
o, creyendo en el Señor la fuerza y la entrega supera el cansancio debido a sus
propias limitaciones.
Es momento de ser proactivos, de
ir superando obstáculos y también, como creyentes tener en cuenta en estos
momentos el regalo que el Señor nos transmitió.
Donde, no solo por su sacrificio quiso llevarnos a todos y todas a mejor
vida sencillamente por amor, nos dirige su mano con el propósito de ayudarnos y
¿por qué no? Seguir los pasos que El nos transmitió.
Jesucristo curaba a los enfermos (Mateo
10:8), y lo hacía no sólo a nivel de salud física, sino en otras dimensiones: a
nivel emocional, espiritual, y como no a nivel social (1 Co 12:9). Confiemos en Dios, oremos en proporción
directa profundizando en nuestra vida espiritual facilitándonos a El para ser
sus testigos de su obra de amor infinito.
Oración y mensaje del Papa Francisco contra la pandemia del "coranavirus"
Desde VaticanNews informan que hoy el Papa Francisco unido a las
Iglesia y comunidades cristianas de todo el mundo, donde se puede unir toda
persona que lo desee por el fin de esta pandemia. A continuación, dice:
“Queridos hermanos y hermanas,
Hoy nos hemos reunido, todos los cristianos del mundo, para
rezar juntos el Padre nuestro, la oración que Jesús nos enseñó.
Como hijos confiados nos dirigimos al Padre. Lo hacemos
todos los días, varias veces al día; pero ahora mismo queremos pedir misericordia
para la humanidad duramente afectada por la pandemia del coronavirus.
Y lo hacemos juntos, cristianos de todas las Iglesias y
Comunidades, de todas las edades, lenguas y naciones.
Rezamos por los enfermos y sus familias; por los
trabajadores de la salud y los que los ayudan; por las autoridades, los
organismos encargados de hacer cumplir la ley y los voluntarios; por los
ministros de nuestras comunidades.
Hoy muchos de nosotros celebramos la Encarnación del Verbo
en el vientre de la Virgen María, cuando en su humilde y total “Aquí estoy” se
reflejó el “Aquí estoy” del Hijo de Dios.
Nosotros también nos abandonamos con plena confianza en las
manos de Dios y con un solo corazón y una sola alma rezamos:
Padre
nuestro,
que
estás en el cielo,
santificado
sea tu Nombre;
venga
a nosotros tu reino;
hágase
tu voluntad
en
la tierra como en el cielo.
Danos
hoy nuestro pan de cada día;
perdona
nuestras ofensas,
como
también nosotros perdonamos
a
los que nos ofenden;
no
nos dejes caer en la tentación,
y
líbranos del mal.
Amén

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