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Entradas

XXVII Domingo del tiempo ordinario

 “ Tendrán respeto a mi hijo ” Primera lectura Lectura del libro de Isaías 5, 1-7 Voy a cantar a mi amigo el canto de mi amado por su viña. Mi amigo tenía una viña en un fértil collado. La entrecavó, quitó las piedras y plantó buenas cepas; construyó en medio una torre y cavó un lagar. Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones. Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho? ¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio agrazones? Pues os hago saber lo que haré con mi viña: quitar su valla y que sirva de leña, derruir su tapia y que sea pisoteada. La convertiré en un erial: no la podarán ni la escardarán, allí crecerán zarzas y cardos, prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella. La viña del Señor del universo es la casa de Israel y los hombres de Judá su plantel preferido. Esperaba de ellos derecho, y ahí tenéis: sangre derramada; esperaba justicia, y ahí tenéis: lamentos. Sa...
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XXVI Domingo del tiempo ordinario

“ Vosotros no recapacitasteis ni le creísteis ” Primera lectura Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 25-28 Esto dice el Señor: «Insistís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto? Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá». Salmo Salmo 24, 4bc-5. 6-7. 8-9 R/. Recuerda, Señor, tu ternura Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando. R/. Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señ...

XXV Domingo del tiempo ordinario

“ Los últimos serán los primeros ” Primera lectura Lectura del libro de Isaías 55, 6-9 Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras está cerca. Que el malvado abandone su camino, y el malhechor sus planes; que se convierta al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Porque mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos —oráculo del Señor—. Cuanto dista el cielo de la tierra, así distan mis caminos de los vuestros, y mis planes de vuestros planes. Salmo Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18 R/. Cerca está el Señor de los que lo invocan. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. R/. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R/. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones. Cerca está el Señor de los que lo invoca...

XXIV Domingo del tiempo ordinario

“ ¿No debías tú también tener compasión? ” Primera lectura Lectura del libro del Eclesiástico 27, 30 – 28, 7 Rencor e ira también son detestables, el pecador los posee. El vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de sus pecados. Perdona la ofensa a tu prójimo y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados. Si un ser humano alimenta la ira contra otro, ¿cómo puede esperar la curación del Señor? Si no se compadece de su semejante, ¿cómo pide perdón por sus propios pecados? Si él, simple mortal, guarda rencor, ¿quién perdonará sus pecados? Piensa en tu final y deja de odiar, acuérdate de la corrupción y de la muerte y sé fiel a los mandamientos. Acuérdate de los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo; acuérdate de la alianza del Altísimo y pasa por alto la ofensa. Salmo Salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 R/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alm...

Nueva etapa en la comunidad eclesial

 Saludo a todos los fieles de la Parroquia  Queridos hermanos os saludamos con el afecto del corazón. Hoy, a las ocho de la tarde, queremos compartir con vosotros un momento muy especial en nuestra Parroquia de San Pedro Apóstol. Comenzamos una nueva etapa y queremos hacerlo junto a toda la comunidad. Por eso, os invitamos  a acompañarnos en la celebración de la toma de posesión y a poner juntos este nuevo camino en las manos de Dios, bajo la mirada maternal de nuestra Virgen de los Remedios. Para nosotros, esta misión no significa ocupar un puesto relevante, sino recibir y cuidar a un pueblo. El obispo nos confía esta parroquia y nosotros acogemos esta responsabilidad con ilusión, humildad y el deseo sincero de estar cerca de todos. La Iglesia nos encomienda responsabilidades diferentes, pero compartimos el mismo sacerdocio, la misma llamada y el mismo deseo de vivir nuestro ministerio en comunión. No hay entre nosotros diferencia de dignidad: somos hermanos sacerdotes l...

XXIII Domingo del tiempo ordinario

“ Donde dos o tres están reunidos en mi nombre ” Primera lectura Lectura de la profecía de Ezequiel 33, 7-9 Esto dice el Señor: «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte. Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Pero si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida». Salmo Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón». Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R/. Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/. Ojalá escuchéis ...

XXII Domingo del tiempo ordinario

“ Si alguno quiere venir en pos de mí… ” Primera lectura Lectura del libro de Jeremías 20, 7-9 Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; has sido más fuerte que yo y me has podido. He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí. Cuando hablo, tengo que gritar, proclamar violencia y destrucción. La palabra del Señor me ha servido de oprobio y desprecio a diario. Pensé en olvidarme del asunto y dije: «No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre»; pero había en mis entrañas como fuego, algo ardiente encerrado en mis huesos. Yo intentaba sofocarlo, y no podía. Salmo Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. R/. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R/. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me sa...