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II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

PRIMERA LECTURA Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 5, 12-16 Eran muchos los milagros y prodigios que se producían entre el pueblo por medio de los apóstoles.  Los fieles, por su parte, se reunían todos formando una piña en el pórtico de Salomón. Pero nadie más se atrevía a juntarse con ellos, aunque el pueblo los tenía en gran estima. Sin embargo, pronto fueron multitud los hombres y mujeres que creyeron en el Señor.  Incluso sacaban a los enfermos a la calle y los ponían en lechos y camillas para que, al pasar Pedro, por lo menos su sombra tocara a alguno de ellos.  De los pueblos próximos a Jerusalén acudían también muchedumbres de gentes llevando enfermos y personas atormentadas por espíritus malignos, y todos eran curados.  Palabra de Dios SALMO RESPONSORIAL Salmo 117, 2-4. 22-24. 25-27a R/. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Que lo diga Israel:  es eterno su amor.  Que lo diga la casa de Aarón:  e...

Pésame a S.S. el Papa Francisco

Hermanos y hermanas de la parroquia de San Pedro Apóstol en Cártama, Les informamos que la Nunciatura Apostólica en España, nuestra conexión directa con el Vaticano, ha dispuesto un libro de condolencias. Esto significa que, si desean expresar su pesar y rendir homenaje al Papa Francisco, pueden acercarse a la Nunciatura y dejar sus mensajes escritos. El Secretario General de la Conferencia Episcopal Española ha hecho este anuncio público hoy, invitándonos a todos a participar en este gesto de recuerdo y respeto. Ofrecemos nuestro más sentido pésame por la pérdida de Su Santidad: Con el corazón contrito y la voz queda, elevamos al cielo nuestra honda plegaria, por la pena que embarga, cual densa hiedra, a Su Santidad, faro de alma agraria. En el Vaticano, donde el eco resuena, de oraciones y cantos, con eco profundo, se siente la tristeza, cual amarga cena, por el dolor que al Papa deja moribundo. La sombra del adiós, cual manto sombrío, cubre el alma del líder, con triste lamento, y e...

Solemnidad del Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

 Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43 En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A este lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben, por su nombre, el ...

Vigilia Pascual

 Lectura del libro del Génesis 1, 1 – 2, 2 Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios: «Exista la luz». Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: «Exista un firmamento entre las aguas, que separe aguas de aguas». E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue. Llamó Dios al firmamento «cielo». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo. Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezca lo seco». Y así fue. Llamó Dios a lo seco «tierra», y a la masa de las aguas llamó «mar». Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: «Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que...

Viernes Santo en la Pasión del Señor

PRIMERA LECTURA Lectura del libro de Isaías 52, 13-53, 12 Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién se reveló el brazo del Señor. Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camin...

Jueves Santo en la Cena del Señor

Primera Lectura Lectura del libro del Éxodo (12.1-8.11-14): En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: «El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pas...

Miércoles Santo

PRIMERA LECTURA Lectura del libro de Isaias 50, 4-9a En aquel entonces dijo Isaías: “El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento. Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia, ni me he echado para atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro a los insultos y salivazos. Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endureció mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado. Cercano está de mí el que me hace justicia, ¿quién luchará contra mí? ¿Quién es mi adversario? ¿Quién me acusa? Que se me enfrente. El Señor es mi ayuda, ¿quién se atreverá a condenarme?”. Palabra de Dios Te alabamos Señor  SALMO RESPONSORIAL Salmo 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34 R/. Por tu bondad, Señor, socórreme. Por ti he sufrido injurias y la vergüenza cubre...