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Saludos a los Fieles

SALUDO A LOS FIELES DE LA PARROQUIA DE SAN PEDRO APÓSTOL DE CÁRTAMA


Queridos hermanos y hermanas:

Al hacerse público nuestro nombramiento como párroco y vicario parroquial de la Parroquia de San Pedro Apóstol de Cártama, deseamos haceros llegar nuestro primer saludo, lleno de afecto, gratitud y alegría por la misión que el Señor, a través de nuestro Obispo, nos confía.

Todavía no hemos llegado a Cártama ni hemos tomado posesión de la parroquia. Sin embargo, hemos querido dirigirnos ya a vosotros para expresaros nuestra cercanía y nuestro deseo de conoceros, caminar a vuestro lado y compartir la fe que nos une. Afrontamos esta nueva responsabilidad con ilusión y disponibilidad, confiando en que Dios continúa guiando nuestros pasos también cuando nos conduce por caminos que no habíamos previsto.

Nuestro saludo se dirige a las autoridades, instituciones, asociaciones y grupos que forman parte de la vida de Cártama y, de manera especial, a todos los fieles de esta parroquia. Llegue también a los enfermos, a las personas mayores, a quienes viven momentos de soledad o dificultad y a cuantos atraviesan alguna situación de sufrimiento. Nos gustaría que alcanzara igualmente a quienes se sienten alejados de la Iglesia o participan poco en su vida, porque el Evangelio nos llama a acercarnos a cada persona con respeto, cercanía y afecto.

Cuando llegue el momento de encontrarnos, nuestra primera actitud será la de dedicar tiempo a la observación y a la escucha. Deseamos conocer la historia de esta parroquia, sus familias, sus tradiciones, sus inquietudes y sus esperanzas. No pretendemos empezar una historia nueva, sino incorporarnos humildemente a una trayectoria que ya existe y aportar nuestro servicio a cuanto se ha construido durante tantos años.

En este sentido, queremos agradecer de corazón a don José García Macías sus doce años de ministerio entre vosotros. Ha acompañado a numerosas familias, celebrado momentos decisivos de sus vidas y atendido tantas necesidades de esta comunidad. Recibimos su legado con respeto y gratitud, dando gracias a Dios por todo el bien realizado. Le pedimos también humildemente que nos ayude a conocer y a guiar esta comunidad parroquial que él conoce tan bien, compartiendo con nosotros su experiencia y cuanto pueda ayudarnos en esta nueva misión.

Queremos dirigir también un saludo muy especial a nuestro hermano sacerdote, don Francisco González Gómez, párroco de la comunidad de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza de Cártama Estación. A él y a todos los fieles de su parroquia les expresamos desde ahora nuestro afecto y nuestra disponibilidad. Deseamos que nuestra presencia en Cártama nos permita trabajar juntos en una verdadera comunión afectiva y efectiva, compartiendo inquietudes, proyectos y experiencias al servicio del Evangelio y de este querido pueblo. Estamos seguros de que su conocimiento de Cártama, de sus gentes y de la realidad pastoral del municipio será para nosotros una ayuda muy valiosa en esta nueva etapa. Desde ahora le agradecemos su cercanía y le pedimos que nos ilumine y acompañe con su experiencia, para que podamos servir juntos, desde nuestras respectivas comunidades, a la única Iglesia que el Señor nos confía.

El relevo de los sacerdotes no interrumpe la misión de la Iglesia: quienes ejercemos el ministerio cambiamos de destino, pero el pueblo cristiano continúa avanzando y el Evangelio sigue siendo anunciado.

Nuestra mirada se dirige también a la Virgen de los Remedios, patrona y Madre de los cartameños. Su presencia forma parte de la historia y del corazón de este pueblo. A ella encomendamos desde ahora nuestra misión y le pedimos que nos enseñe a escuchar a Dios, a acompañar a quienes sufren y a conducir nuestros pasos siempre hacia su Hijo.

Jesús nos dejó una enseñanza que deberá marcar nuestra manera de vivir: "El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida" (Mc 10,45). Estas palabras no se refieren únicamente al ministerio sacerdotal; expresan una forma de entender la existencia cristiana. En la Iglesia no estamos para servirnos de ella, sino para poner nuestra vida, nuestras capacidades y nuestros dones al bien de los demás. Por eso os animamos a cultivar entre todos un verdadero espíritu de servicio: atender al que necesita ayuda, acompañar al que sufre, sostener al que se encuentra solo, cuidar a los más débiles y ofrecer generosamente lo que cada uno pueda aportar. Una parroquia se fortalece cuando sus miembros no piensan únicamente en lo que pueden recibir, sino también en aquello que pueden entregar. Ese es el estilo de vida que nos propone Jesús y el que deseamos compartir con vosotros.

Esperamos encontrarnos muy pronto. Entonces podremos conocernos personalmente, celebrar juntos nuestra fe y comenzar una nueva etapa de fraternidad.

Recibid nuestro afecto y nuestra oración.

Que el Señor os bendiga y os guarde; que haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su gracia; que vuelva hacia vosotros su rostro y os conceda la paz.

Que la Virgen de los Remedios os acompañe siempre.

Vuestros sacerdotes


P. Luis Alberto

P. Antonio

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