Es con inmensa alegría que, desde la Parroquia de San Pedro Apóstol de Cártama, compartimos un anuncio de gran trascendencia para toda nuestra comunidad. El Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo, Don José Antonio Satué, ha tenido a bien encomendar una nueva y vital misión pastoral a nuestro muy estimado Reverendo Padre Don Luis Alberto Quijada Ríos. A partir de este momento, asume la responsabilidad como nuestro nuevo Párroco, encargado de guiar espiritualmente tanto a esta histórica comunidad de San Pedro Apóstol como a la devota feligresía de Santa Rosalía, en la vecina barriada de Santa Rosalía-Maqueda en el área metropolitana de Málaga.
Para sumar fuerzas en esta valiosa y exigente labor al servicio de nuestra Iglesia local, el decreto episcopal incluye también el acertado nombramiento del Reverendo Padre Don Antonio Ramos Ayala, quien lo acompañará y apoyará estrechamente en calidad de vicario parroquial.
Ante el inicio de esta nueva e ilusionante etapa, ponemos todas nuestras esperanzas en las manos del Señor y bajo la intercesión de nuestro patrón, San Pedro Apóstol. Elevamos al cielo nuestras más fervientes plegarias por la fecundidad del ministerio que ahora comienza. Hacemos un entrañable llamamiento a todos los parroquianos y fieles para unirnos en una oración conjunta por nuestro nuevo párroco, pidiendo al Altísimo que le conceda la luz y la gracia necesarias para ser un auténtico buen pastor. Confiamos plenamente en que, valiéndose de la inagotable sabiduría, la cercanía y la abnegada entrega que siempre han caracterizado su vocación, sabrá conducir a todo su rebaño por el sendero que nos lleva directamente hacia Cristo.
¡Deseamos de todo corazón que Dios Todopoderoso y la Santísima Virgen María derramen sobre él y su vicario las más abundantes bendiciones, protegiéndolos e iluminándolos en cada paso de esta hermosa labor evangelizadora entre nosotros!
Estamos plenamente convencidos de que, bajo su guía pastoral y entrega diaria, nuestras comunidades parroquiales vivirán un tiempo de profunda unidad, gracia renovada y un verdadero crecimiento en la fe.
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