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🌹La expiación, fundamento de nuestra paz🌹

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.

No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

(Juan 14:27).


Jesús dijo: 

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.

No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”


La paz a la cual se refirió el gran Maestro es más amplia y abarcante de lo que nos hemos imaginado. Cristo está dispuesto a realizar grandes cosas en favor nuestro; listo a restaurar nuestra naturaleza haciéndonos participantes de su naturaleza divina.


 El Señor está deseoso de unir nuestro corazón con su corazón de amor infinito para que nos reconciliemos totalmente con Dios; pero también es nuestro privilegio comprender que Dios nos ama tanto como ama a su propio Hijo. 

Cuando creemos en Cristo como nuestro Salvador personal, la paz de Cristo se hace nuestra. 

El fundamento de nuestra paz es la reconciliación provista para nosotros mediante el sacrificio expiatorio de Cristo; pero los sentimientos sombríos no constituyen una evidencia de que las promesas de Dios no sean efectivas.

 

A veces nos

 dejamos llevar por los sentimientos, y pu! esto que las cosas no nos parecen brillantes, comenzamos a apretar más el manto de pesadumbre alrededor del alma. Nos miramos a nosotros mismos, y pensamos que Dios se ha olvidado de nosotros. Hay que mirar a Cristo. 

En mí, dice Cristo, hallaréis paz. 

Nos adentramos en el terreno de la paz, cuando comenzamos a tener comunión.


Satanás es el que nos destruye, pero Cristo es nuestro restaurador. Debemos ejercitar constantemente la fe y confiar en Dios, no importa cuáles sean nuestros sentimientos. Isaías dice: “¿Quién hay entre vosotros que teme a Yaveh, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Yaveh, y apóyese en su Dios” 

(Isaías 50:10).


Entonces podremos decir con el salmista: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 


Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Yaveh moraré por largos días” 

(Salmos 23:4-6).


 “Creed en el Señor vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen! y alabas en a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Dios, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Yaveh puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros” 

(2 Crónicas 20:20-22).)


“Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso” 

(1 Pedro 2:7).


Consideremos el hecho de que el Señor dio a su Hijo unigénito, “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

🌹 # ELOHIM

Que traducido es Dios, o Dios en su plenitud; y se refiere al poder creador y omnipotente de Dios.

Génesis 1:1

En el principio creó Dios (Elohim) los cielos y la tierra.

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