Ir al contenido principal

¿Por qué no sanas?

 ¿𝑃𝑂𝑅 𝑄𝑈É 𝑁𝑂 𝑆𝐴𝑁𝐴𝑆?💛


No sanas porque cuando llega algo bueno a tu vida lo rechazas y prefieres quedarte con lo que no te hace feliz.

No sanas porque sigues ignorando al poderoso y valioso ser que llevas dentro.

No sanas porque continúas desatendiéndote y fingiendo que todo está bien en tu mundo.

No sanas porque no te has atrevido a enfrentarte a las personas que dirigen tu vida.

No sanas porque no usas tus tijeras para cortar lazos con personas que ya no te nutren.

No sanas porque has asumido que el sacrificio es la forma de demostrar amor a los demás.

No sanas porque no usas la magia del perdón para limpiarte de ira y rencor.

No sanas porque huyes de la naturaleza, no disfrutas de la lluvia, no te pierdes en el bosque, no te bañas en el mar y te escondes del Sol y la Luna.

No sanas porque gritas por ayuda a los vientos y cuando te escuchan y te tratan de llevarte por un camino que te hará feliz, te aferras al pasado.

No sanas porque no te dejas llevar por tu interior, por la fuerza de tu corazón y tu mente, y has obviado que tú eres el sanador, porque "no sanarás si no quieres sanar".

Somos estrellas envueltas en piel, somos luz y la sanación que estás buscando siempre ha estado dentro de ti ...

¡Cuán hermoso es alabar a Dios!

(Salmos 147: 7)
Canten al Señor con gratitud; canten himnos a nuestro Dios, al son del arpa.

Cantar a nuestro Señor en momentos de regocijo o de tristeza nos hace bien, trae paz y alegría.
Recordemos siempre, grande es nuestro Señor y de mucho poder y su entendimiento es infinito, y a Dios le agrada los que lo glorifican y confían en él.
Hoy mi querido lector, tienes la oportunidad de honrarlo, no dejes que el tiempo pase, te invito para que alabes a Dios de todo corazón y bajo cualquier circunstancia.
Dios te bendiga. 🤔🙏🤗♥️

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nuestra Señora de los Remedios Coronada

 “ Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo ” Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 26-40 En aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo: «Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto». Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y pégate a la carroza». Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiendes lo que estás leyendo?». Contestó: «Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?». E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este: «Como cordero fue llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, así no abre su boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién...

II Domingo de Cuaresma

Primera Lectura Lectura del libro del Génesis (12,1-4a): En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.» Abrán marchó, como le había dicho el Señor. Palabra de Dios Te alabamos Señor  Salmo Sal 32,4-5.18-19.20.22 R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R/. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R/. Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esper...

IV Domingo de Pascua

 “ El que entra por la puerta es pastor de las ovejas ” Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14a. 36-41 El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró: «Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías». Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué tenemos que hacer, hermanos?» Pedro les contestó: «Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro». Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo: «Salvaos de esta generación perversa». Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas ...