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El Señor nunca abandona

 ⛓️🔸️Dios nunca abandona🔸️🕊️


Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora (Salmos 91: 3)

Cuando el cazador va detrás de su presa, la asecha, coloca trampas hasta que el animal cae en ellas, así puede quedar atado por horas o días, luego el cazador lo toma para sí.
De igual manera este mundo está lleno de trampas, que los cazadores guiados por el enemigo colocan, su único fin, es hacerte caer, entonces; amarrado y sin salida, el adversario te toma para sí.
Dios promete librarte de esas trampas y aun si cayeres en una, promete liberarte de esos lazos que te tienen prisionero del cazador, él mismo te rescatará de las manos del enemigo.
Cuando Dios le preguntó al hombre dónde estaba, Adán estaba
dónde estaba su corazón en ese momento. Su corazón no estaba en el árbol de la vida, su corazón estaba en el otro árbol. Cuando Dios le pregunta a alguien dónde está, es porque esa persona está en el lugar equivocado. Porque cuando tienes el corazón en el lugar correcto, Dios no tiene necesidad de preguntar dónde estás.
Que nuestra dedicación al Padre y a Cristo sea de lo profundo.
Que así como para sacar agua de un poso, este debe ser profundo, Que así mismo, de lo profundo de nuestro corazón emane y fluya nuestra dedicación. Estamos apartados para Dios no desde lo superficial, no de lo externo, sino de lo profundo del corazón. Que haya una clara conciencia de saber que somos iglesia, que somos hijos, que somos representante de su evangelio pero desde el corazón. ¿Te imaginas recibir un amor superficial, una amistad superficial, o un te quiero superficial? Claro que no, Dios tampoco.
Dios no quiere superficialidades. A esta generación le sobra ello.
Dios quiere corazones profundos y sinceros. Dios quiere hombres con un corazón profundo en él. Dios quiere una juventud con un corazón profundo en él. Dios quiere una Iglesia con un corazón profundo en él.
¿Ya sabes cuál es la trampa que el enemigo coloca para ti?
¡Clama a Dios! Que El sea tu Señor, El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.

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