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Fe, esperanza y amor

 Fe, esperanza y amor


“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13).
Los demás dones van a pasar, porque el propósito por el cual se otorgaron habrá concluido; pero hay tres que permanecerán para siempre.
• La fe como experiencia de confianza.
• La esperanza como deseo y expectativa de aprendizaje y crecimiento; siempre habrá más para conocer, investigar y disfrutar.
• Pero el amor es el mayor, ya que es el que mejor describe a Dios. Amarlo ahora y amarlo por la eternidad será la ciencia de los redimidos
El 2 de julio de 1816, la fragata francesa Medusa encalló a causa de una fuerte tormenta cerca de Marruecos, con 149 personas a bordo. No había suficientes botes salvavidas. Con restos del navío, algunos tripulantes construyeron una balsa. La tempestad los arrastró a mar abierto durante casi un mes. Sin rumbo, a la deriva en la balsa improvisada, los pocos náufragos que lograron sobrevivir enfrentaron una experiencia dramática que conmovió a toda Francia cuando fueron rescatados. Théodore Géricault (1791-1824), célebre pintor, y uno de los principales y primeros artistas del Romanticismo francés, impresionado por la experiencia de los sobrevivientes, dejó registrado ese evento extraordinario en un lienzo, que se encuentra en el Museo del Louvre de París: “La balsa de la Medusa”.
Para realizar esta obra, Géricault entrevistó a los náufragos, dialogó con los enfermos, e incluso vio a los muertos. Impactado, reprodujo el momento previo al episodio culminante, cuando los náufragos avistaron el barco de salvamento. El cuadro presenta una combinación de figuras cuyos rostros y cuerpos plasman la angustia de aquel momento; toda una metáfora de la angustia de la vida. Es una expresión de realismo y presenta una notable minuciosidad de detalles.
Se puede apreciar en los personajes del cuadro diferentes gestos que revelan las actitudes humanas ante la tragedia. Hay cuerpos sin vida; otros, sentados, con sus cabezas entre sus piernas, mostrando todo su abatimiento. Pero entre tanta tragedia, también están los que miran hacia el horizonte, de donde viene el rescate, esperanzados, ilusionados y fuertes.
La razón puede errar y la voluntad puede claudicar. En cambio, la fe, la esperanza y el amor jamás se rinden, porque siempre espera lo mejor, porque es capaz de esperar la salvación aun en medio de la peor tormenta.
La esperanza es coraje y fortaleza, y provee fuerzas. Esta clase de esperanza nace en la confianza y el amor de Dios.
“La fe sube las escaleras que el amor ha construido y mira por la ventana que la esperanza ha abierto” (Charles Spurgeon).
Que esta fe, esperanza y amor permanezcan para siempre en tu vida y en la mía.
Agradecimiento: B. Raso

Jesús dijo: ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada. Juan 15:5

A diario vemos personas que fueron llamadas por Dios para darles un mejoŕ rumbo a su existencia, pero han rechazado su invitación, anhelan tener una vida victoriosa, pero no permiten que Jesús los guíe. Resultado: la vida pasa, las personas envejecen y descubren tardíamente que sin Dios nada tiene sentido.

Más la hora viene y el tiempo es ahora de abrir nuestros corazones a Jesús y a sus enseñanzas, de aceptar y reconocer que sin Él nada somos y que solamente lo que es de Dios permanece. Sigamos pues sus recomendaciones, para vivir sabiamente.

Cuando no sepáis qué decir sólo decid gracias, te respeto, te quiero, el poder está en vuestrass palabras creadoras.
Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Mateo 12:37
🙏🙏🙏
Bendiciones, feliz lunes

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