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Entradas

IV Domingo de Cuaresma «Laetare»

PRIMERA LECTURA Lectura del Libro de Josué 5, 9a. 10-12 En aquellos días, dijo el Señor a Josué:  Los israelitas acamparon en Guilgal y el día catorce de aquel mes, al atardecer, celebraron allí la Pascua, en la llanura de Jericó.  A partir del día siguiente a la celebración de la Pascua comieron ya de los productos del país: panes sin levadura y espigas tostadas.  Desde ese mismo día en que comenzaron a comer de los productos del país, cesó el maná para los israelitas que, ya aquel año, se alimentaron de los productos de la tierra de Canaán. Palabra de Dios Te alabamos Señor  SALMO RESPONSORIAL Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7 R/. Sientan y vean qué bueno es el Señor. Yo bendigo al Señor en todo momento, su alabanza sin cesar está en mi boca. Todo mi ser se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R/. Glorifiquen conmigo al Señor, ensalcemos su nombre todos juntos. Yo busqué al Señor y me respondió, me libró de todos mis miedos. R/. Quienes lo miran, se ll...
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III Domingo de Cuaresma

PRIMERA LECTURA Lectura del libro del Éxodo 3, 1-8a. 13-15_ En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián. Llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, la montaña de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse. Moisés se dijo: “Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver por qué no se quema la zarza”. Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: “Moisés, Moisés”. Respondió él: “Aquí estoy”. Dijo Dios: “No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado”. Y añadió: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”. Moisés se tapó la cara, porque temía ver a Dios. El Señor le dijo: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a librarlo de los egipcios, a...

II Domingo de Cuaresma

PRIMERA LECTURA Lectura del Libro del Génesis 15, 5-12. 17-18_ En aquellos días, el Señor llevó afuera  a Abrán y le dijo:  — Echa un vistazo al cielo y cuenta las estrellas, si es que puedes contarlas.  ¡Así será tu descendencia!  Abrán creyó al Señor, y el Señor le concedió su amistad.  El Señor le dijo:  — Yo soy el Señor que te sacó de Ur de los caldeos para darte esta tierra en posesión.  Pero Abrán le preguntó:  — Señor mi Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?  El Señor le respondió:  — Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón.  Abrán trajo todos esos animales, los partió por la mitad y puso cada mitad una frente a la otra. Pero las aves no las partió. Las aves de rapiña se abalanzaban sobre los animales muertos, pero Abrán las espantaba.  Cuando el sol estaba a punto de ponerse, Abrán se quedó profundamente dormido y una temible y densa oscuridad lo envolvió....

I Domingo de Cuaresma

PRIMERA LECTURA Lectura del Libro del Deuteronomio 26, 4-10 Dijo Moisés al pueblo: — El sacerdote tomará la cesta que tú le entregues y la depositará ante el altar del Señor tu Dios; entonces tú dirás ante el Señor tu Dios:  «Un arameo errante era mi padre. Bajó a Egipto y allí vivió como emigrante con un puñado de personas convirtiéndose en una nación grande, fuerte y numerosa.  Pero los egipcios nos maltrataron, nos hicieron sufrir y nos impusieron una dura esclavitud.  Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros antepasados, y él escuchó nuestras súplicas y vio nuestra miseria, nuestras fatigas y nuestra opresión.  Por eso el Señor nos sacó de Egipto con gran poder y destreza sin igual, con terribles portentos, señales y prodigios; nos condujo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel.  Por eso ofrezco ahora los primeros frutos que produce esta tierra que tú Señor, me has dado».  Acto seguido, pondrás la cesta delante del Señor tu Dios y ...

VIII Domingo del Tiempo Ordinario

PRIMERA  LECTURA Lectura del libro de Eclesiástico 27, 4-7 Mueves la criba y queda el desecho, escuchas a una persona y descubres sus defectos. El horno pone a prueba las vasijas del alfarero, el modo de razonar pone a prueba a las personas. Por el fruto se conoce cómo se ha cultivado un árbol; por el modo de argumentar, el interior de una persona. No alabes a nadie sin escuchar cómo razona, pues en eso se demuestra cómo es cada uno. Palabra de Dios Te alabamos Señor  SALMO RESPONSORIAL Salmo 91, 2-3. 13-14. 15-16 R/. Es bueno alabar al Señor. Es bueno alabar al Señor, elogiar, oh Altísimo, tu nombre, pregonar tu amor durante el día, tu fidelidad durante la noche. R/. El justo florecerá cual palmera, crecerá como un cedro del Líbano; plantado en la casa del Señor, brotará en los atrios de nuestro Dios. R/. Aún en la vejez darán su fruto, se mantendrán fecundos y frondosos, para anunciar la rectitud del Señor, mi refugio, en quien no hay maldad. R/. SEGUNDA LECTURA Lectura de l...

VII Domingo del Tiempo Ordinario

PRIMERA LECTURA [David no quiso atentar contra el ungido del Señor.] Del primer libro de Samuel 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23 En aquellos días, Saúl se puso en camino con tres mil soldados israelitas, bajó al desierto de Zif en persecución de David y acampó en Jakilá. David y Abisay fueron de noche al campamento enemigo y encontraron a Saúl durmiendo entre los carros; su lanza estaba clavada en tierra, junto a su cabecera, y en torno a él dormían Abner y su ejército. Abisay dijo entonces a David: “Dios te está poniendo al enemigo al alcance de tu mano. Deja que lo clave ahora en tierra con un solo golpe de su misma lanza. No hará falta repetirlo”. Pero David replicó: “No lo mates. ¿Quién puede atentar contra el ungido del Señor y quedar sin pecado?” Entonces cogió David la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl y se marchó con Abisay. Nadie los vio, nadie se enteró y nadie despertó; todos siguieron durmiendo, porque el Señor les había enviado un sueño profundo. David cruzó de nuevo...

VI Domingo del Tiempo Ordinario

PRIMERA LECTURA Lectura del Libro de Jeremías 17, 5-8 Así dice el Señor: - Maldito quien confía en el ser humano y busca el apoyo de los seres creados, apartando su corazón del Señor. Será como un matojo del desierto que no llegará a ver la lluvia; vivirá en los sequedales de la estepa, en tierra salobre, inhabitable. Bendito quien confía en el Señor, quien pone en el Señor su seguridad. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no temerá la llegada del estío, mantendrá siempre verde su follaje. No le inquietará un año de sequía, ni dejará por eso de dar fruto. Palabra de Dios Te alabamos Señor  SALMO RESPONSORIAL Salmo 1, 1-6 R/. Feliz quien ha puesto en el Señor su confianza. Dichoso quien no sigue el consejo de los malvados,  ni en la senda de los pecadores se detiene,  ni en compañía de los necios se sienta,  sino que se complace en la ley del Señor  sobre la que reflexiona día y noche. R/. Es como un árbol plantado junto al...